La historia

Pilates sabía de lo que hablaba. Su infancia había estado marcada por el asma y las fiebres reumáticas. Para contrarrestarlo, estudió el cuerpo humano y se volcó en la práctica de deportes para fortalecer el suyo. Y le dio buen resultado, se convirtió en un buen atleta, nadador y boxeador. Con el tiempo se convirtió en el entrador personal de Scotland Yard.

Ni siquiera los tiempos adversos de la Primera Guerra Mundial lograron desanimarle de su propósito de mantener en forma el cuerpo para alcanzar una buena salud. Y fue en los campos de concentración, en los que estuvo recluido y en los que trabajó como enfermero, donde sentó la bases de su hoy archiconocido método. Su intención era adiestrar a los internos en defensa personal para mejorar su estado físico por medio de una serie de ejercicios sobre el suelo especialmente diseñados para el reducido espacio del que disponían y la escasez de medios.

Posteriormente fue traslado al campo en la Isla de Man, donde trabajó como camillero. Muchos de los heridos a los que atendía no podían moverse de su cama, por lo que montó sobre ellas un sistema de muelles para ayudarles a ejercitar las extremidades. Estos ejercicios con muelles se convirtieron en la base del aparato que diseñaría más tarde para ser utilizado conjuntamente con los ejercicios de colchoneta. El buen resultado de su trabajo fue muy bien valorado por los médicos, ya que con sus ejercicios la recuperación era más rápida. Incluso se extendió el rumor de que sus compañeros de reclusión habían superado la epidemia de gripe de 1918 gracias a su buena forma física.

Desde 1926, fecha en la que fundó su primer estudio de Pilates en Nueva York, tras emigrar a Estados Unidos, su método se ha extendido por todo el mundo occidental. Y lo han practicado desde bailarines hasta deportistas y actores.

Quizá, como apunta Carlos Palacín Jiménez, instructor senior de Pilates Wellness, porque al estar diseñado por un occidental está más cerca de nuestra forma de pensar que el yoga, más espiritual. Y también porque los resultados son visibles después de dos o tres clases. El perfil del cliente que acude a estas clases es el de una mujer (en proporción 3 a 1) entre 40 y 50 años. Profesional y con un trabajo fundamentalmente sedentario. De ahí que la mayoría de quienes se animan a probarlo por primera vez tengan alguna molestia en la espalda, aún sin patología, como apunta Palacín. Otros tienen problemas en la rodilla o la cadera. El hecho de estar sentado durante toda la jornada laboral favorece la aparición de lumbalgias, que gracias al trabajo muscular del método Pilates, desaparecen.

No es que sea un método milagroso, resalta Palacín: «La vida sedentaria cada vez más extendida se traduce en esos problemas musculares, contracturas y tensiones en lumbares y cervicales. En cuanto te mueves y haces ejercicio desaparecen, porque se fortalece la musculatura y se aprende una higiene postural. Por eso esta técnica no es una moda pasajera. Los beneficios son palpables enseguida y notas que sirve de algo».

No son solo beneficios físicos, también la mente se relaja, como explica este instructor: «Es una técnica a nivel físico y también mental, porque has de estar concentrado en los ejercicio y dejas de pensar en las tensiones del día a día». Normalmente, no hacemos la conexión mente cuerpo que se busca desde esta técnica. Y ambos son una sola cosa. Al ser consciente de tu cuerpo, mejoras tus posturas y aumentas tu calidad de vida. Y también aprendes a dosificar tu energía en el día a día».

Los problemas de espalda no son los únicos que alivia el método Pilates. De hecho, cuando se teclea enPubmed, una de las bases de datos relacionadas con la salud más utilizadas, la lista de beneficios en diferentes patologías se multiplica: esclerosis múltiple, fibromialgia, párkinson, recuperación tras intervenciones quirúrgicas, movilidad en personas mayores, incluso los estudiantes se benefician de una reducción del estrés y un mejor estado de ánimo. La lista es larga, pero quizá entre los aspectos más novedosos están dos que se desarrollan en la Fundación Pilates. La intervención con niños con algún trastorno del espectro autista y en mujeres que han superado un cáncer de mama.

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“O tienes RAZONES para cambiar tu vida o tienes EXCUSAS para seguir como estas, pero en tu mente no puedes tener las dos.”

Federación española de Pilates y Taichi
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